Hace un tiempito atrás, Renault presentó a la renovación del pequeñito Kwid en el Antel Arena, en un eventazo con toque de la Trotsky Vengarán, entre otras cosas. Y es que el rejuvenecimiento de este producto no es para menos, ya que significa gran parte del ingreso de la marca del rombo en el país. Lo estuve probando el fin de semana pasado, vení que te cuento que me pareció. El Kwid puede ser tuyo por U$S 13.990, U$S 14.990 y U$S 15.990 respectivamente. La garantía es de 3 años o 100.000km, extensible a 5 o 120.000. Vamos a verlo en detalle.

Los city-cars son un valor mucho más entretenido y agradable de lo que pueda parecer desde lejos.

Aviso de la casa: A partir del mes que viene, voy a dejar de usar Disqus en el sitio, por ende van a tener que comentar usando el sistema de comentarios de WordPress. Está buenísimo igual, así que no va a ser mucho drama. Si se les complica, ya saben que me escriben y lo solucionamos.


Diseño exterior

Los cambios que tiene este Kwid comparado al anterior, son francamente, pocos, pero suficientes como para poder distinguirlo. Por ejemplo, el frontal se renovó casi completamente, incorporando una estrategia lumínica en dos pisos. Por encima, luces diurnas LED, y por debajo, los faros principales. Como vienen haciendo varias marcas, desde Citroën, hasta incluso BMW con la última X7 y el último serie 7.

Por el lateral, todo sigue casi idéntico salvo nuevas llantas (que siguen teniendo los característicos tres bulones) y poco más. Por detrás, salvo la versión de entrada de gama, incorporan luces de posición LED, mientras que el diseño en general sigue siendo idéntico.

Básicamente fue un refresco muy leve de diseño, pero que lo deja muy actualizado y agradable. ¡Qué lindo este color Azul Hierro!


Diseño interior y comfort

El Kwid es un segmento A por donde lo mires, pues es minúsculo, y eso es su mayor virtud en cuanto al entorno exterior, pero en cuanto al interior, se siente. De todas formas, debo admitir que el espacio esta bien aprovechado. En cuanto a la calidad y el armado, está bien, obviamente todos materiales rígidos, pero nada pareciera estar mal armado.

La posición de manejo es agradable, un poco limitada considerando que el volante plástico no tiene ningún tipo de regulación, y la butaca (que es fija en altura) está bastante alta, pero quizá sea un activo que el público de este producto disfrute. A mí me da un poco igual, pero a la larga, uno capaz que va más cómodo más abajo.

Frente al conductor, el renovado tablero que ahora es un mix muy curioso entre analógico y digital, con una pantalla TFT en el medio e indicadores LED para las RPM, temperatura y nassssta. Es un tablero copado, no grita modernidad pero es más entretenido que uno lleno de agujas.

En el medio, está la nueva pantalla multimedia de ocho pulgadas, un tamaño bien generoso en un auto tan chiquito, con un buen funcionamiento en general, más aún porque incorpora Apple CarPlay y Android Auto. Si bien el Kwid tiene solo dos parlantes, se escuchan suficientemente bien.

En las plazas traseras, que ahora incorporan tres cinturones inerciales de tres puntas, se encuentra un espacio correcto, dentro de lo que uno espera, claramente no estamos en un segmento E. Más atrás aún, el baúl tiene 290 litros de capacidad, que es bastante para las acotadas medidas externas. Recordemos, son: 3.680 mm de largo, 1.479 mm de alto (sin contar las barras del Outsider), 1.579 mm de ancho y 2.423 mm de batalla.


Mecánica y dinámica

Para este apartado, pocas cosas cambian, ya que el Kwid sigue manteniendo el confiable motor de la familia SCe, un pequeño impulsor de tan solo 998 cc, tricilíndrico que entrega 68cv y 94 Nm de torque a 4.250 rpm. Se relacionará únicamente con una caja de cinco marchas, conjunto que promete unos 6.5 litros de consumo mixto, y llevar de 0 a 100 km/h a este Kwid en 13.5 segundos.

El esquema de suspensiones es bien convencional, con suspensiones independientes delanteras y traseras con eje de torsión. Cuenta con frenos de disco adelante, y tambores detrás. Varios me comentaron que el anterior tenía problemas en la frenada, doy fe de que esto mejoró fuertemente, incluso lo probé en tierra, y se mostró estable y eficiente (dentro de lo esperable, claro).

Se trata de un combo mecánico y dinámico realmente honesto y ciertamente humilde, pero con las pretensiones del producto, está muy bien. El tricilíndrico (que se siente como tal, pero más que nada en frío) puede mover al pequeño Kwid con bastante agilidad para los tramos citadinos, aunque aletargándose un poco en la ruta. Está ayudado por la caja manual que está bien relacionada y aprovecha cada caballito. Lo que si merecería un ajuste, es la calidad de la pedalera, que se siente un poco débil.

Usar este Kwid en ciudad es realmente una actividad muy agradable, ya que su tamaño, su acotadísimo radio de giro, y su facilidad general de uso lo vuelve un producto que se encuentra 100% a gusto allí, realmente de esos autos que está buenísimo usar en ciudad.

En la ruta ya es un producto que requiere que se lo trate suavemente, aunque esto no tiene por que necesariamente ser algo malo, uno no tiene porqué andar rápido para todos lados. En ruta a 90-95 km/h es un auto bastante dócil y suficientemente agradable para moverse. Cuanto más cargado y con mayor cantidad de gente, con más cuidado.

La estrellita de todo esto son los consumos, ya que, cercano a como la marca declara, unos 21 km/l en ruta y 17 y monedas en ciudad, son fáciles de lograr, y en este momento de la vida, es impecable tener un daily con buen consumo. Honestamente, más allá de cierta agilidad y consumos bajos, yo no pretendo mucho más en un city-car.


Conclusión

Ah, el Kwid. Desde que abrí el sitio tenía ganas de manejar uno, porque me parecía un producto con gran relación precio/producto. Me encantan los cuatro airbags que porta, y ahora que tiene ESP de serie, lo apoyo con todo el corazón.

Comprendo que hay gente con otras razones que lo encontrará lento o alguna que otra contra. A mí lo que me sucedió fue que hacía un tiempo no probaba un auto de este rango de precio, pues este laburo tiene esas cosas a veces; y sin embargo el Kwid me gustó mucho.

Además, me encanta el frente nuevo, posta.

Con el ESP me sentí mas confiado y seguro, pero sobretodo, la agilidad, lo disfrutable que es en ciudad este pequeño, lo vuelve uno de esos productos que no requiere mucho cerebro ni pensamiento crítico para que uno vaya y lo compre. Es verdad que ciertos segmento B de low-budget como el HB20 o el Onix (con sus 6 airbags), hacen que estos city-cars pierdan un poco sentido, ya que un cliente de este rango, busca todo lo que pueda tener por el menor dinero posible. Pero, no quiero dejar pasar que para mi, el reducido tamaño del Kwid es una ventaja de por si, y quizá una de las razones por la cual valga la pena.

outsideR!

Un auto chiquito, que no de problemas para pensar donde lo vas a estacionar, que no te sientas claustrofóbico en el tránsito pero que te permita salir a la ruta de vez en cuando; que sea accesible y barato de mantener, con todos los pro de la tecnología de info-entretenimiento, y sobre todo, la seguridad que la añadieron. ¿Qué hay para no quererlo? Medio que unas cuantas cosas, como con todo, pero bueno, si uno quiere tener todo, tiene que pensar en mucho más que los U$S 13.990 en los que comienza este Kwid.

Para los que no sabían de que auto estaba hablando