Como ya saben, el año pasado me llevé un fin de semana al lanzamiento de aquel tiempo, el Volkswagen Taos. Se trata de la nueva apuesta de la marca alemana para el segmento compacto de SUVs. El Taos se produce en Argentina, y llega al país en esa variante Highline que ya probamos, pero también en una variante de acceso denominada Comfortline. Ahora me llevé un fin de semana al más básico, y quiero que conversemos un poco al respecto. Esto no es un ATT Prueba convencional, porque hay muchas similaridades entre el HL y CL como para hacer una prueba entera Si se quedaron con ganas, pueden leer el ATT Prueba del Taos Highline acá. Prefiero centrarme en «¿Por qué no está mal no ser esencialista?». Es más una columna de opinión existencialista, en cuanto a los objetos y el esencialismo.


Primero que nada, quiero aclarar que esta nota va a ser de corte más filosófico, esencial -si se quiere-, pero antes aclaremos todas las dudas de producto y demás. Este Taos es básicamente idéntico al Highline, con diferencias de equipamiento. En cuanto a mecánica y dinámica, todo igual, mismo tamaño de llantas (aunque diseño distinto), motor 1.4 TSI de 150cv y 250Nm, y suspensiones todas independientes.

El 250TSI lo mueve de forma ágil, la caja de seis marchas a veces tiende a tomarse su tiempo para decidir, pero general está bien. Me gustaría que tuviera consumos más bajos, como si lo hizo la Ateca (14km/l ciudad, 18.5 km/l ruta), ya que en nuestras pruebas dio 11 km/l en ciudad y 16 km/l en ruta. Si es cierto que cuando subimos de 100 km/h los consumos son notablemente más altos, a 90 km/h le podés sacar 18 km/l.

En equipamiento, pierde todas las asistencias a la conducción (menos el frenado autónomo de obstáculo en reversa, eso se mantiene) pierde las luces delanteras inteligentes LED I.Q Light, pero sigue teniendo Faros LED de gran poder. No hay llantas diamantadas, no hay tapizado de cuero dentro ni tratamiento oscuro de la tela del techo (me gusta más en este Comfortline porque se ve más espacioso). Además, pierde el AID (Advanced Info Display), pero mantiene un muy buen tablero digital pero con pantalla de 7″, cumple excelente con su función.

Después, tiene toda la maravilla de Taos, que quiere decir un tamaño interior impresionante, pudiendo llevar 5 adultos con tranquilidad y mucho confort. Además, acarreando todo su equipaje porque los 498 litros de carga son además muy aprovechables, por una forma muy ergonómica del Baúl. El problema más grande sigue siendo la falta de refinamiento en materiales del interior, pero no está ni tan mal, son detalles. Vamos al tema importante.


¿Por qué no está mal no ser esencialista?

Bueno, vamos a la cuestión más importante de todo este asunto. Volkswagen Taos es un producto que en mi círculo, desperto polémica. Ustedes a mi ya me conocen, saben que no me considero un petrolhead, y en algunas cosas, estoy muy orgulloso de no serlo y trabajar acá. ¿Por qué? Porque es una plataforma interesante para transmitir un mensaje un poco distinto del que estamos acostumbrados a leer. Esto es una columna de opinión, no hay ninguna verdad absoluta en lo que viene a continuación, por ende, prefiero aclarar que en ningún momento se pretende hacer apología de ningún discurso (salvo la finalización del odio irracional y la brecha de pensamiento ciego), postura ni pensamiento, ya que creo que cualquiera puede creer lo que quiera sin que sea asunto de los demás.

Conozco muchísima gente que literalmente odia las SUV’s, principalmente porque le adjudican un carácter soporífero, insustancial, soso y despojado de «cualquier vitalidad». Más allá de que esto no es necesariamente cierto, usualmente son personas que tienen preferencias marcadas por hot-hatches, sedanes, autos clásicos, deportivos y demás cosas de este estilo (quien no las tendría, pues están geniales). Por ende, es la gente que NO las compra, y yo vengo a comentar una visión que me parece interesante apuntar de estos productos que tanto inflaron el mercado.

Personalmente, encuentro esta comparación y demás cercanías, completamente injustas; es más, voy a hacer una escena, haciendo lo mismo pero parándome desde la otra vereda. -Inicio de escena- odio a los hot-hatchs, ¿cómo puede ser que anden en esos autos duros, que son re imprácticos, hacen una bocha de ruido, consumen más aún, y encima… ¿manuales? No gracias, dejame con mi Taos Comfortline Automatic -fin de escena-. Es un razonamiento totalmente miope, que se olvida de cosas importantes a nada menos que la historia del automóvil como una pasión, como los días de pista, los deportes, los encuentros entre allegados de la marca, cosas de ese estilo; aquellas ciertas semiósferas* discursivas que nosotros creamos alrededor de los objetos. *(Semiósfera como mundo de signos en el cual interactuamos, donde ciertas cosas dentro de ella tienen valor, como el sonido de un motor, mientras que fuera de esta, es intrascendente).

¿Se ve? Es muy injusto plantear todas las distintas variables de un mercado automotor desde la escisión y la brecha, porque se dejan de lado asuntos más específicos de cada producto, que hacen a sus particularidades más agraciadas -como todas las cosas en la vida, no todo es blanco y negro, muchas veces con los grises, ya basta-. Pero en cuanto a lo que nos convoca: Si, Taos -en este caso específico y como la mayoría de los SUV-C es un producto un poco soso, soporífero, y está despojado de la mayor parte de su personalidad propia. ¿Pero saben por qué es eso? Para que vos lo puedas dotar de toda la tuya, brindándole valor con cosas que uno ya tiene en su vida e importan mucho más que un auto.

¿A qué me refiero? Taos lleva la noble tarea de ser el producto en el que un cliente confía para llevar a su familia de vacaciones, para ir al trabajo, para llevar a sus hijos al colegio o salir con sus perros, o como yo, utilizarla para salir con mis amigos y llevarlos cómodos. Taos está despojada de su personalidad y carácter, en pro de volverse un Golden Retriever de la movilidad, completamente dócil, cariñosa, amigable con los que están dentro, y ser proveedora de un millón y medio de geniales experiencias entre familia y amigos. El caso más grande de esto, son los SUVs de 7 plazas, ya que se compran por necesidad, pero eso no los hace algo más meh.

Cuando tenés un lado un poco blandito y te gusta mucho pasar tiempo con tus amigos y familia, productos espaciosos y que se vuelven olvidables e inexistentes (aunque estes arriba de ellos) cuando los estás usando con la gente que realmente importa, productos como Taos, Corolla Cross, Compass, Ateca, Tiggo 7 Pro, Tucson, y todas estas cosas que parte de la gente apasionada por el motor critica por insustanciales, se vuelven, para mí, valores únicos y necesarios. No está mal que un producto no tenga sustancia, es un producto. Lo que creo que siempre debemos cuidar -en términos de esencia humana y razón de vida-, es que la vida de uno sea lo insustancial, sea que tu auto sea un BMW Z4, un Yaris GR, un Volkswagen Taos o un Hyundai Tucson, que la vida de uno tenga sustancia es lo importante; el producto, por si, nunca es suficiente.
Me preocupa a veces pensar la cantidad de gente que tiene muchos productos sustanciales, mientras viven en una vida completamente falta de sustancia…

A mi no me molesta que la industria se este focalizando en hacer productos más estandarizados, que contaminen menos (aunque este Taos se dejo alguna que otra cosa en el tintero), para que podamos focalizarnos y vivir las cosas que realmente importa vivir, sintiendo lo que importa sentir, y para los que no puedan adaptarse a eso, pareciese que va a estar complicado. A veces para que se den cambios que deseamos a largo plazo, hay cosas que se tienen que sacrificar, pero siempre tenemos que adaptarnos a lo que se viene, para que nunca el mundo nos agarre atrás.

Lo final para quizás comenzar a digerir tan pesado texto es: dejemos de odiar las cosas, usemos esa fuerza para entender las razones de las cosas, dejémonos de brecha y valoremos cada cosa por su valor real, sin fanáticos ni negacionistas, como ya dije: «no todo es blanco y negro, muchas veces con los grises, ya basta«