Hace unos días, en una jornada que transcurrió en el Autódromo del Pinar, Geely presentó a la prensa especializada a su nuevo SUV Coolray de origen China. Se trata de la nueva apuesta de la marca china para el segmento sub-compacto de SUVs, con un rango de precios de U$S 30.990 en la variante de entrada de gama GC, hasta los U$S 33.990 con la variante GF, ambas con 4 años de garantía o 100.000km. Probamos a la variante más equipada de las dos y Te contamos más de este -spoiler- productazo.

Pero más allá de esto, el Geely Coolray está en el podio de los mejores productos orientales que manejé en mi carrera, sin dudarlo.

Diseño exterior

Comenzando por el apartado externo, si que tenemos bastantes cosas de las que hablar. Empezando con un puntazo, debemos estar hablando del producto más agadrable estéticamente que ha presentado Geely en el mercado local. La marca esta publicitando al pequeño Coolray como su SUV deportivo, y en eso hicieron énfasis tambien en la estética.

Por el frontal, junto a unos faros Full LED de buen diseño -con DRL claro- encontramos un planteo lanzado y trunco, dispuesto en este juego de lineas entre la parrilla y el capó. Muy atractivo y ciertamente deportivillo.

En el lateral, un planteo bien inclinado hacia el frontal y ascendente hacia el posterior, bien dinámico y divertido. En esta variante, partes bajas en plástico y mix con fibra de carbono (obvio que no real). Por arriba, carrocería bi-tono, y un bien vistoso spoiler trasero que refuerza esta idea de plantear al Coolray como SUV deportivo. A mí me copó, pero entiendo a los que no.

El sector posterior esta muy bien resuelto también, con una especie de difusor bien puesto y acompañado por unas mesuradas pero igual sorprendentes cuatro salidas de escape, que, créalo o no, son reales. Si, tres cilindros y cuatro cilindros ahí atrás. Para mí, con todos estos detalles incluso, el Coolray es un crossover bien bien agradable, a la par de los más lindos del segmento B.

Sin dudas el diseño es un step-up frente a los otros modelos de la marca, y está a la altura del segmento.
Un alerón poco tímido detrás, pero que no le queda nada mal.

Diseño interior y confort

En el apartado interior, si que desaparece un poco esta vibra tan notoria de intentar deportivizar al Coolray. Estamos hablando de un interior que tira más por el lado de lo convencional, pero sin dejar de ser moderno. Lo más importante, más allá de la estética, se trata de un interior con un agradable nivel de sofisticación y calidad de armado, donde todo está bien encastrado, nada hace ruido, y el nivel de aislamiento acústico está entre los mejores del segmento.

Frente al conductor se encuentra un tablero digital de buena resolución, con buenísima cantidad de información, aunque con una tasa de refresco de cuadros un poco mejorable, a veces hace que se vea un poco viejo. El color del tablero se modifica con los modos de manejo: eco, normal y sport. La pantalla multimedia central en formato wide funciona de forma muy correcta, pero tiene la falta notable de Apple CarPlay o Android Auto.

La postura de manejo es bastante versátil, aunque claramente para que sea más pleasing para la mayoría del público, está siempre un poco más arriba. La butaca es cómoda, con regulaciones eléctricas para el conductor, no así para el acompañante. Ambas carecen de ajuste lumbar, lo cual sería necesario porque es bastante prominente en la posición standard.

Las plazas traseras hablan de la forma eficiente en la cual se aprovechó el espacio dentro de este Coolray, ya que aunque sus medidas no sean tan grandes, atrás pueden ir tres personas relativamente cómodas, pero dos irían completamente cómodas y con espacio de sobra.

Incluso con los asientos delanteros tirados para atrás, el espacio sobra.

En cuanto al baúl, tiene una capacidad correcta de 330 litros, aumentable con plazas traseras en formato 60:40. No es de los más espaciosos, pero de nuevo, no es un producto particularmente grande, se aprovecha muy bien el espacio.


Mecánica y dinámica

En cuanto a la mecánica, este nuevo Geely Coolray equipa un motor de tres cilindros turbo, con 1.477cc de cilindrada, que eroga 174cv y 255Nm de par desde 1.500rpm, el mismo se encuentra relacionado a una caja automática de doble embrague de siete relaciones (el combo mecánico está relacionado con Volvo). La dinámica se nutre de suspensiones independientes delanteras, y semi-independientes traseras.

En resumidas cuentas, el desempeño mecánico y dinámico de este Coolray fue, desde la primera impresión que tuvimos aquella tarde en el Pinar, una sorpresa rotunda. El desempeño es -en general y salvo algunos detalles que ya comentaremos- excelente. El impulsor puede llevar de 0 a 100 km/h a este Geely en tan solo 7,9 segundos. Por el lado de los consumos, le pude sacar 7,6 l/100km en ciudad, y 6,9 l/100km en ruta. El consumo en ruta se calculó a 110 km/h aprox, luego de los 100 km/h el consumo sube considerablemente, a 90-95 km/h incluso puede llegar a ser de 6,0 l/100km.

Selector un poco confuso, pero agradable.

Uno escuchándolo ya logra descifrar cual es el secreto de esta tan redonda performance, y es que aunque apretemos el acelerador un poco, ya empezamos a sentir de forma muy fuerte el turbo soplando un montón, se siente tanto como se sentía en el Yaris GR, literalmente.

La manera en la que empuja en todo el rango el 1.5 es destacable, teniendo siempre una cantidad más que razonable de empuje, siendo además sin duda el más rápido de los segmento B SUV, por una buena diferencia además. La caja tiene un funcionamiento en general muy bueno, pero tiene ciertos momentos de duda y demoras que aplacan un poco la experiencia final. Tiene modo manual y levas, al menos.

Los tres modos de manejo afectan al respuesta del acelerador, dirección y caja. El modo más razonable es el normal. El modo ECO lo aletarga demasiado en mi opinión, mientras que el modo Sport vuelve todo demasiado bruto, con aceleraciones fuertes incluso cuando estás estacionando. Además, los neumáticos no son los mejores, y en modo Sport es muy facil andar patinando por un sueño, incluso saliendo suave.

La dinámica en tanto se manifiesta muy agradable y muy equilibrada. Cuando la probé a fondo en el autódromo, me fui sorprendido por como reaccionaba y lo poco que balanceaba la carrocería, para ser un SUV-B tiene un desempeño excelente y gran paso por curva. En el día a día no se manifiesta como un producto duro ni demasiado firme, sino que está en el medio de todo esto. Gran equilibrio dinámico.


Conclusión

Seamos todos sinceros, porque el mundo ya tiene suficientes mentiras (por no decir que sobre ellas este se construye). Cuando a uno lo invitan a probar un everyday car (un auto de todos los días, como este Coolray) uno tiene las expectativas a un nivel justo, es decir, no espera que nada lo desilusione, pero tampoco que le genere ningun tipo de sorpresa, pues al final del día, son autos de calle, no de pista. Aún así, algo fue distinto con este Geely.

No voy a violar mi párrafo anterior diciendo que manejar a un SUV-B en El Pinar es lo mismo que manejar un Yaris GR, pero me llevé una sorpresa enorme. El Geely Coolray es, sin duda alguna el mejor producto que la marca oriental ha comercializado en el país, y paradójicamente, es el producto más occidentalizado de este origen. Una puntualización es que, el que más vale la pena por el precio es la versión más cara, ya que la más accesible equipa solo cuatro airbags, distinción que no debería hacerse.

Además, viene a pararse en una porción de mercado de productos regionales, que si bien están bien, a veces es más que nada un okay que un «excelente producto». Este Geely está por encima de la mayoría en estos temas, porque además, el segmento de SUV-B no es precisamente accesible. Como viene sucediendo, el producto que más problematiza al Coolray acá, es el Volkswagen Nivus, más en su versión Highline que es completísimo. Lo único que necesitaría para triunfar del todo, son más asistencias a la conducción (tiene estacionamiento automático) como AEB o ACC. Pero más allá de esto, el Geely Coolray está en el podio de los mejores productos orientales que manejé en mi carrera, sin dudarlo.