ATT Prueba | BMW 330e

Como ya hemos comentado, BMW ahora en Uruguay tiene un nuevo representante, y se trata de Magna Motors, un grupo dominicando que viene con una impronta muy fuerte de imagen e identidad de marca. Tanto así, que el fin de semana pasado, nos pudimos llevar a un modelo de BMW con una historia muy rica, la serie 3. En específico, nos llevamos a una de las variantes más potentes, pero híbrida enchufable. Equipa un impulsor 2.0 turbo de 184cv, y otro eléctrico de 113, todo a las ruedas traseras. Logra un total de 252cv/420Nm. El precio de esta unidad es de U$S 82.990, y tiene una garantía de 3 años o 200.000km (otro gran plus de Magna). ¿Qué nos pareció? Ya te contamos. La fotografía de la prueba está realizada por Facundo Paez.

Para algunos, el sedán tiene los días contados, y tiene sentido, pues los SUV crecen fuerte por practicidad y distintos factores inexplicables, pero que sirven. Por esto, el 330e es una hermosa sonata en E mayor que recita que mantenerse a la vanguardia es importante, y más si se es una raza en peligro de extinción.

Diseño exterior

Como siempre, comenzando por el apartado estético, digamos que como todos los BMW en la historia, este 330e genera un impacto, cualquiera sea el ángulo desde el que lo veas. Ya sea de las hermosas llantas de 19″ (gentileza del paquete M Sport), la grilla frontal oscurecida, los faros reminiscentes pero modernos, o su remate trasero, bien fortachón y con dos salidas generosas de escape, por las cuales escapa un sonido más que agradable.

Conserva los rasgos característicos de los 3 Series, con líneas fuertes, sobrias y alemanas pero más deportivas que sus compañeros de otras marcas premium. En este caso, todo el paquete se fundía en un hermoso color Tanzanit Blau, que lo único que uno no quería, era que se ensuciase. Además, mantiene un primer volumen bien largo y con un habitáculo más retrasado (lo cual repercute en la habitabilidad).

El sector trasero también es bien agradable con estos faros Full LED, con forma de L horizontales, que sin duda le dan una impronta misteriosa y agradable en la noche.

Silueta única y reconocible, la serie 3.
3 volúmenes bien marcados y diferenciados.
Faros traseros muy estilizados y doble salida de escape-

Diseño interior y comfort

Por suerte, y como las marcas premium no suelen decepcionar en cuanto a los interiores, el aire que se respira dentro de este 330e es de un lujo y sofisticación encima de la media de sus competidores locales. La calidad de armado y de materiales es simplemente excelente, con todas las superficies susceptibles al tacto recubiertas en acabados blandos. En cuanto al diseño, es más progresivo que rupturista, pero no hay nada malo en continuar corrientes que ya de por si están muy bien.

De todas formas, el punto álgido del interior pasa en un ítem, que es la postura de manejo, porque separa al serie 3 de la competencia local, pues es aquí donde se sitúa no tanto como un auto convencional, sino como un cuasi-deportivo y driver’s car. La postura de manejo es excelente, bien baja, con una butaca que tiene regulaciones eléctricas en todos sentidos, e incluso tiene ajuste de sostén lumbar (es decir, ajusta los «pétalos» de la butaca para apretar más o menos). En mi caso me dolió -literalmente, digo- tras un viaje largo, que sea tan bajo todo, ya que mis rodillas hace un rato dejaron de ser una articulación muy fiable. Tengo 22, aunque parezca que tengo 107. Pero bueno, son concesiones.

Todo es genial en el frontal, la postura de manejo es el punto fuerte, pero el tablero digital configurable aporta su cuota, como también el aplique plástico en la consola central con buen diseño. Encima de esto, está la pantalla multimedia, con un sistema que funciona de maravillas, que se puede controlar con una perilla para no ensuciar la linda pantalla de 10.25″. Además, algo bien curioso, puede manejarse por gestos, y funciona sorprendentemente bien.

De todas formas, como dijimos encima, el habitáculo retrasado que tiene la clásica silueta sedanezca del serie 3, junto a la tracción trasera y las baterías, repercuten en que el espacio trasero en este 330e no está mal, pero está lejos de ser el mejor. El espacio para la cabeza esta bastante bien y no es el problema, pero las cosas se acomplejan en cuanto al largo, pues, «yo detrás de mí» voy tocando el respaldo con las rodillas. No, por favor, mis rodillas de nuevo no.

Y el inconveniente se extiende al baúl, pues las baterías se roban gran parte de la capacidad, pues solo aloja 375 litros, perdiendo mucha profundidad. Además, no hay auxilio ni de medida distinta, lo cual duele con los 225/40 R19 (adelante) y 255/35 R19 (atrás).

Un verdadero puesto de comando, como si de una nave espacial se tratase.
Las butacas delanteras están más allá de lo que uno espera, sensaciones muy deportivas.
Tablero digital que carece de tantas configuraciones como me gustaría, pero que está muy bien.

Mecánica y dinámica

Como lo indica la pequeña e que se encuentra detrás del 330, el BMW que estuvo en nuestro garage era un híbrido enchufable. Equipaba un motor de cuatro cilindros 2.0 turbo (184cv/300Nm), junto a un motor eléctrico (113cv/265Nm). El mismo está alimentado por una batería de 12 kWh, peque, pero suficiente. La transmisión se trata de una caja automática ZF de convertidor de par con ocho marchas, que envía la potencia conjunta de 252cv/420Nm a las ruedas traseras.

La cantidad de cifras y tecnicismos que tiré recién, básicamente se traducen en un producto (mecánicamente hablando) completamente equilibrado, y que por su condición de híbrido-enchufable, literalmente tiene lo mejor de dos mundos. Puede ser un deportivo bastante picante, como un sedán completamente eficiente y que gaste absolutamente nada. Lo mejor de todo, es que puede hacer ambas al mismo tiempo. Lo que declara la marca habla a las claras de esto: El 330e puede hacer un 0 a 100 km/h en 5.8 segundos, una velocidad máxima de 230 km/h, y un consumo combinado de 1.3 l/100km, con una autonomía completamente eléctrica de 60 km. Las prestaciones son bestiales.

El 330e está muy bien, y si no me creen, preguntenlé a Nahuel, quien iba sentado adelante.

El 330e es un producto cuando vamos en condiciones normales, con los modos HYBRID, o HYBRID ECO PRO (que alternan automáticamente el funcionamiento de los motores en pro del bajo consumo); pero se transforma casi radicalmente en otra cosa cuando utilizamos el modo SPORT y pasamos la caja a S. El tacto del acelerador cambia sustancialmente y la dirección se endurece, además, amplifica el sonido del escape y te deja sentir la buenísima entrega de potencia que tiene esta berlina. Además, tiene la función Xtraboost, que por 10 segundos aproximadamente al pisar a fondo, aumenta la potencia hasta los 292cv, y se nota.

En el modo de conducción HYBRID, el nuevo BMW 330e Sedan puede alcanzar velocidades de hasta 110 km/h solo con energía eléctrica, un aumento de 30 km/h con respecto a su predecesor. Y el modo ELECTRIC abre la puerta a una conducción libre de emisiones hasta 140 km/h.

Pero lo más destacable, es el modo de manejo denominado «BATTERY CONTROL». Al activarlo, podremos seleccionar un porcentaje de batería que deseemos guardar, y el 330e utilizará solo el motor a combustión, ya sea para mantener la batería a ese nivel, o recargarla hasta llegar a ese nivel. De todas formas, siempre puede enchufarse a la red doméstica o pública, y la carga no toma mucho tiempo pues la batería es de dimensiones contenidas.

Con esto, hicimos un pequeño experimento: La gracia de tener este modo, es que en ruta lo utilicemos para cargar batería (donde los consumos nafteros bajan) y en ciudad utilicemos el eléctrico (donde pasa lo contrario). Hicimos eso, y en aproximadamente 20 minutos de manejo rutero estable a 110 km/h, se logra cargar el 50% de la batería, lo cual es asombroso porque los consumos no suben tanto.

Hablando de eso, y para no estirarla demasiado, en las pruebas de consumos (en ciclo mixto), los modos híbridos arrojaron cifras en torno a los 4 litros cada 100 km (y menos), mientras que el modo BATTERY CONTROL (solo naftero), ya subió a 9 litros cada 100 km, que no es tanto si uno considera el peso del vehículo y sus prestaciones. Y nuestra recuperación en ruta dió 3.5 segundos de 80 a 110 km/h, muy muy bien.

En cuanto a la dinámica, es un producto completamente versátil, pero a diferencia de su mecánica, no creo que sea un producto que busque una experiencia dinámica equilibrada. ¿A que me refiero? Es un producto que promete una experiencia de manejo más divertida, más dinámica y sensacional. De esto habla su despeje, sus medidas de neumáticos (que hay que cuidarlos por las calles de Uruguay) y la dureza de las suspensiones. Está muy cerca de ser equilibrado, pero busca ser más deportivo que -por ejemplo- el Clase C de Mercedes-Benz (que ya lo probamos).


Conclusión

Híbrido enchufable o no, el BMW 330e se mantiene como un clásico y respeta fielmente las tradiciones de la Serie 3 de la casa bávara. Lo ves desde afuera, con su capot bien largo, su habitáculo retrasado, su baúl bien marcado, y en el interior con gran calidad, tablero dispuesto hacia el conductor, y una postura de manejo que está más alla de los sueños de los petrolheads & sedan lovers.

Y acá es donde está el punto, es un BMW y es un sedán, eso ya es suficiente encanto para que varias personas adeptas a la marca se mueran por el, y está el añadido de que es, literalmente, un driver’s car, hecho para gente que realmente disfruta de manejar. Esto tiene dos lados, el bueno -lo que dije encima-, y el malo, que es que por ejemplo, lo deja perdiendo completamente en un mercado donde las SUVs siguen subiendo por su postura alta de manejo y su fácil acceso al habitáculo, es una cuestión de gustos.

Más allá de comparaciones, el 330e es en si un auto espectacular, y si bien queda perdiendo un poco por faltantes de asistencias a la conducción (que debería equipar saliendo casi 83.000 dólares), no defrauda en nada porque lo tiene todo, y si quieren pensar en uno de los grandes sedanes que existieron mientras los SUV’s arrasaban con todo, deberían pensar en el 330e, pues es una mezcla muy agradable entre avance tecnológico y tradición.


Emiliano C.

Escritor y Director Principal de A Todo Torque Uruguay.

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