ATT Prueba | Mercedes-Benz GLC 300e 4MATIC EQ Power

Seguimos con el abecedario, y consecuentemente, con el line-up de SUV’s de la marca de la estrella. Ya probamos GLA (leer nota), GLB (leer nota) y hoy, le toca al Mercedes-Benz GLC 300e 4MATIC EQ Power. Como indica «EQ Power», quiere decir que se trata de la variante híbrida enchufable del ya conocido SUV del segmento C, GLC. La nota completa se desarrolla a continuación.


Diseño exterior

Debo admitir que -por el momento-, es siempre un placer escribir sobre los productos de la marca alemana, y empezar por el diseño exterior nunca es un error. La filosofía de diseño de Mercedes-Benz es para mi uno de sus grandes puntos a favor.

El planteo se compone de un mix muy curioso y destacable, en cuanto a GLA y GLB. GLA tiene aires de crossover, y GLB tiene aires de un SUV más clásico que el pan con manteca. Entonces, GLC se sitúa en un medio perfecto, conservando un nivel de habitabilidad excelente y un diseño exterior muy fluído, dinámico y a la vez, extremadamente elegante. Vuelvo a destacar, que elegancia. Por el tamaño de GLC, todo tiene unas dimensiones considerables, pero nunca se ve grotesca o exagerada.

El rediseño que sufrió afectó más que nada al frontal, que es ahora quizá más dinámico y más personalizado, con ópticas de hermoso diseño, y desempeño, porque son Full LED, de todo clima y con DRL en LED.

En el lateral destacan fuertemente, las cubiertas enormes (y no dije llantas, por suerte), porque las llantas de 18″ se sientan sobre 235/60, un perfil ultra lógico, y totalmente de acuerdo con las pretensiones del GLC.

Detrás, un diseño totalmente sobrio, de una elegancia destacable, con luces de posición en forma de rectángulo y el enchufe que se encuentra a la derecha en el paragolpes, un lugar curioso para colocarlo, quizá un poco vulnerable.

Un diseño clásico de Mercedes-Benz, sofisticado como pocos. Reina la sobriedad.
Un frontal bien alargado. Rodado con un talón de 60, totalmente lógico y que nos despreocupa de rayar las llantas de 18″.
Remate trasero también clásico, elegante. Aunque termina un poco con la elegance las falsas salidas de escape.
Faros Full LED High Performance que tienen un desempeño excelente.
También detrás es todo LED.

Interior y Comfort

Y si tanto hablé de elegancia en el exterior, ¿qué puedo dejar para el interior? Bueno, quedan cosas. El planteo no difiere tanto de lo que encontramos en GLA y GLB, solo que esta llevado a un nivel -incluso- más alto. El estándar de calidad de armado y de materiales a los que se ajusta este GLC son realmente excelentes. Todo lo que toquemos es inyectado blando, o metal, o un plástico de excelente calidad. No baja nunca de eso. De todas formas, no es el mismo planteo que en sus dos hermanos menores, porque no equipa esa especie de acrílico ancho extenso que aglomera dos pantallas.

La postura de manejo es extremadamente versátil y cómoda, pudiendo situar la butaca suficientemente baja, y ajustando un volante de gran diseño, en un cuero excelente, tanto en altura como en largo. Las butacas son realmente muy cómodas, aunque quizá por el precio podría incorporar un extensor de muslos, ajuste lumbar y ajuste longitudinal eléctrico. Todos los demás si, es eléctrico. De todas formas, el largo del asiento es suficiente y permite viajes eternos con comodidad realmente excelente. Además, la consola central es bien elevada, lo que permite tener un reposabrazos eterno, todo recubierto en cuero a los costados, para descansar las piernas en viajes largos.

En frente al conductor, un tablero más convencional que moderno, con dos cuadrantes de aguja de cuidada estética y fácil lectura. En el centro, una pantalla de buen tamaño que aglomera variadas funciones, funciona como una pequeñita extensión del MBUX, si se quiere. Además, por ser EQ Power tiene un medidor de cuanta fuerza del motor eléctrico estamos usando y cuanto estamos recargando la batería.

La condición de PHEV también añade un menú específico en el MBUX, donde se puede programar la carga, ajustar la potencia de esta, ver el flujo de energía en vivo, y demás. Dato aparte, esta GLC equipa el sistema LINGUATRONIC; al decir «Hola Mercedes», el sistema responde y podemos pedirle que gestione funciones como climatización, luces interiores, multimedia, entre otras.

En el centro y arriba, se encuentra la pantalla de 10.25″ que oficia como el representante de lo que es -en mi experiencia, al menos- el mejor sistema multimedia que hay hoy día. El MBUX es un sistema de una fluidez, facilidad de usar, calidad y cantidad de funciones realmente destacable. Además, se puede manejar mediante tacto, en el volante mediante los botones táctiles Touch Control que son como pads, o en el literal touch-pad que se encuentra en la consola central, con respuesta háptica además, lo cual lo hace simplemente excelente. Detrás de el touch-pad, está el espacio de almacenamiento, con la clásica apertura de doble hoja; es enorme, entra una cámara profesional y más cosas.

Pasando a las plazas traseras, el espacio es realmente abundante para tres personas, y con una comodidad que sobra. También tiene cada uno su respectiva luz de lectura. Si es verdad que, aunque tienen también doble salida de aire, tienen que lidiar con un lindo tunel de transmisión, pero bueno, 4MATIC.

El único punto agrio de tener una vocal en el modelo de esta GLC, es que el espacio del baúl se ve reducido, porque es debajo de este donde se sitúa la batería que alimenta al motor eléctrico. De todas formas, la capacidad del baúl resulta en 395 litros, que es 155 litros menos que las GLC que no fueron tocadas por el dedo de Zeus, o Zeusmann, su primo alemán. El espacio puede aumentarse tirando de dos -tiradores- situados en el baúl, que rebaten los asientos traseros automaticamente. Dato irrelevante pero que está, el paquete de iluminación en esta GLC es bestial, con 7 luces interiores en total (dos en el espejo retrovisor interior, una guía con 5 luces delante de este, dos para los pasajeros traseros y dos sets de 3 LEDs en el baúl), todo esto sin contar la iluminación ambiental en los tiradores metálicos de las puertas y reposapiés frontales.

Si afuera reinaba la sobriedad y la elegancia, más aún adentro.
Consola central bine marcada. Butacas carentes de alguna que otra regulación, pero realmente cómodas.
Flujo de energía en vivo mediante el sistema MBUX y el menu EQ específico de los EQ Power.
Touchpad para controlar el sistema multimedia sin ensuciar la pantalla, ideal para gente controlada por TOC’s como yo.
Plazas traseras con espacio de sobra para cuatro. Cinco van bien, pero con respaldo un poco más duro y un tunel de transmisión. El reposabrazos trasero tiene cupholders y espacio de almacenamiento propio.
Baúl que se ve reducido por su condición de EQ Power.
Asientos traseros con función EASYFOLD, para rebatir con solo tirar de este pequeño dispopsitivo.

Mecánica y dinámica

Llegamos al apartado que no puede ser anticipado por ninguno de los dos anteriores, el enfoque estético de GLC 300e nunca va a delatar las prestaciones que acusa este tan sobrio SUV. Expliquemos la parafernalia mecánica. El GLC 300e equipa, primeramente, un impulsor de cuatro cilindros y dos litros, turboalimentado, con inyección directa, que entrega 211 cv de potencia a 5.500 rpm y un torque de 320 nm entre 1.200 y 3.200 rpm. Además de eso (como si no fuera suficiente) equipa un motor eléctrico de 90 kW (122 cv), con una batería de 13.5 kWh, que se recarga por movimiento, o bien enchufandola en una toma doméstica. En total, el conjunto mecánico entrega 320cv de potencia y 720 Nm de par, lo cual es, en pocas palabras, demencial.

La condición de tener EQ Power en su nombre, le permite circular en modo completamente eléctrico durante 45 km, por ende, tener un uso urbano completamente eléctrico, lo cual es un gran plus, ahorrándonos el tramo donde más gastaría el 2.0.

Para explicar brevemente, el GLC tiene varios modos de manejo: los clásicos Eco, Comfort, Sport e Individual (que juegan con la dirección, el accionamiento de la caja y la respuesta del acelerador), pero el GLC 300e añade dos, Electric (modo completamente eléctrico) y Battery Life (dedicado a mantener el nivel de la batería).

En cuanto al desempeño de la mecánica, es simplemente excelente, en cualquier condición, la potencia sobra, y el torque más aún, pero incluso cuando apretamos el acelerador a fondo, la compostura reina y el chasis realmente está a la altura de un nivel de potencia y torque tan alocado.El nivel de insonorización y el refinamiento a bordo es tal, que a veces no podés distinguir si estás usando el motor eléctrico o el 2.0 turbo, porque no vibra nada, y apenas hace ruido. A esto también aporta que la caja de doble embrague y nueve relaciones es imperceptible en modos de manejo relax, pero instantanea cuando manejamos en modo Sport, incluso largando algún petardeo de caja cuando salimos a fondo desde 1era.

Una experiencia particular, fue que en este caso de evaluación, realmente viví la vida de tener un PHEV, porque lo que hice cada noche, fue enchufar el GLC a la red doméstica de un amigo. Por ende, cada día, cuando iba a buscarla, la batería estaba a tope, y podía disfruta de 45 km de autonomía eléctrica en mi ciudad, San Jose de Mayo, que es del tamaño de una arveja. Se imaginarán que 45 km sobran. La marca declara que la batería se carga en 1:50 horas si se usa un wallbox, y 4:00 si es una toma convencional.

Aquí es donde planteo una pequeña crítica, y es que el nivel de recuperación de energía que se da por inercia, es aceptable, pero nunca logra cargar la batería de forma considerable, ya que hay un modo de manejo diseñado para eso, del cual este GLC 300e carece, que si tiene el GLC 350e. Al menos, está el Battery Life que mantiene intacto el nivel de la batería.

En cuanto a las cifras, que hablan por si solas, el GLC 300e en las recuperaciones de velocidad en ruta, el clásico 80 a 110 km/h, le tomó tan solo 3.2 segundos, lo cual habla de lo demencial del empuje de este tan tranquilo SUV. En cuanto a los consumos, en modo Eco, en el cual se oficia como híbrido automático, los consumos fueron muy relajados, con 4.2 l/100km en ciudad y 4 en ruta. En el modo Battery Life (que si bien lo cuida, utiliza un poco el modo eléctrico para los arranques) obtuve 7,4 l/100 km en ciclo urbano, 5,7 l/100 km en ruta, y 6,6 litros cada 100 km en ciclo mixto. Nada mal para un SUV-C de 320cv y 720 Nm de par.

Pasando a la dinámica, se hace usual destacar en cualquier producto de Mercedes-Benz que hayamos probado hasta ahora, la solidez general del conjunto, que es impresionante; la agilidad de la dirección, que es ultra-directa, y la omnipotencia que tiene en el andar. En ciudad no se siente absolutamente nada, callando cualquier sonido exterior con gran insonorización, porque se sabe que cuando un producto puede circular de forma eléctrica, debe cuidarse de más el asunto de los ruidos exteriores. La suspensión está orientada completamente hacia el lado del comfort, aunque por el buen trabajo de la dirección y la eficiencia de las suspensiones, al doblar fuerte incluso, la carrocería balancea poco y siempre de forma ultra-predecible y segura.

Básicamente en la ruta se siente como un mix entre la alfombra mágica de Aladín, y una nave espacial, el equilibrio dinámico es simplemente elogiable, sin nada, pero absolutamente nada que reprocharle para los cometidos que puede tener un SUV PHEV.

El capó puede abrirse hasta casi 90º, síndrome de hipopótamo. Además es larguísimo.
Selector DRIVESELECT, como siempre, la mejor forma de manejar la transmisión. Lo duro es intentar desacostumbrarse cuando nos subimos a otro vehículo.

Conclusión

Pocas cosas que decir luego de una nota tan extensa. El GLC 300e 4MATIC EQ Power es para mi un SUV que está a dos milímetros de ser absolutamente perfecto, pero más que nada porque se acerca peligrosamente a la idea que tengo yo sobre un auto ideal. Y lo dice una persona que adora el nombre Corolla, así que eso puede hablar de mis gustos y particularidades.

Es verdad, tiene algún que otro faltante de equipamiento para tener un price-tag tan elevado como U$S 89.990. Empecemos por los básicos sensores de estacionamiento adelante y atrás (y la cámara adelante, atrás tiene y con una definición impresionante), pasemos por el acceso manos libres y algunas ADAS que autos de menor valor tienen. Es verdad, no hay excusa que valga por estos faltantes, sobre todo aquellos que refieren a la seguridad.

También es verdad, sabemos que la dinámica de gamas y el valor del dinero en los productos premium (al menos en nuestro país) cambia sustancialmente si los comparamos a un producto generalista. Cuando uno gasta casi noventa mil dolares en un producto, no sería extraño que pudiese adornar su compra con unos cuantos opcionales más, y así paliar algunos faltantes, o mejor aún, estirarse y comprar la variante más cara. Las marcas premium son líderes en tecnologías, y que reserven los sistemas para aquellos que pagan más, es una forma de encarar y administrar su público y la relación comercial que establecen con estos. ¿Puede cuestionarse? Puede, pero al fin y al cabo, son formas de encarar vínculos de comercio y siempre dependen del aval del público.

Para cerrar, porque no hay mucho más que decir, me quedo con que GLC 300e 4MATIC es un producto completamente redondo. Como me gusta decir siempre, cumple excelentemente a la hora de repasar los puntos racionales a la hora de comprar un automovil, es seguro, eficaz, eficiente, comodísimo, gasta poco, y encima, es realmente un producto premium. El auto es un electrodoméstico, si, siempre digo lo mismo, pero esto, crea experiencias de lo tan bien que cumple en los puntos básicos.

Y antes de callarme, por un buen rato, porque hable demasiado, imaginensé un mundo en el que todos los vehículos que circulen por las calles sean eléctricos, o al menos, híbridos encufables como esta GLC. El mundo está cambiando, así que manténganse siempre informados, y no se resistan a aquellos cambios que creen un mejor entorno ambiental para las generaciones futuras, que pueblen nuestra gran casa azul. Por esto, siempre voy a aplaudir a los autos que apuesten a cuidar la tierra, y por ende, a cuidarnos.


Lo buenoLo malo
-Sofisticación del diseño exterior.
-Diseño interior.
-Comodidad interior.
-Equipamiento de comfort.
-Equipamiento de seguridad.
-Comfort de marcha constante.
-Equilibrio dinámico perfecto.
-Solidez general.
-Dirección muy directa.
-Prestaciones (en todos los modos)
-Consumos contenidos.
-Buena autonomía eléctrica.
-Comportamiento de la caja automática.
-Sistema multimedia MBUX con LINGUATRONIC.

-Pierde baúl frente a las GLC convencionales.
-No equipa un modo para recargar la batería fuertemente por movimiento.
-Algunos faltantes de equipamiento.

Precio y garantía

  • Mercedes-Benz GLC 300e 4MATIC EQ POWER – U$S 89.990
  • Garantía de 2 años sin límite de kilometraje.

Emiliano C.

Escritor y Director Principal de A Todo Torque Uruguay.

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