ATT Prueba | Volkswagen T-Cross Highline 200 TSI Automatic

Desde hace unos años, Volkswagen ya venía comercializando en nuestro país, al T-Cross, el SUV producido en Brasil con plataforma MQB-A0, la misma que utiliza el Polo (nuestro Polo). A diferencia de otros países de la región, en Uruguay se vendía con un impulsor ultra conocido, el 1.6 MSI que utilizaron Gol, Polo, Virtus y Saveiro Cross, un motor confiable y recontra-mega-archi-ultra-probado durante el desarrollo del mercado automotor moderno regional.

El Volkswagen T-Cross pasó por el cirujano. No fue una cirugía estética, sino un transplante coronario. A partir de ahora, las variantes automáticas cambian su impulsor por el 200 TSI, un tricilíndrico turbo de 116cv y 200 Nm de par.
¿Cómo le sienta este cambio y como se posiciona ahora?

Como todas las cosas en la vida terminan, hoy se termina en parte ese ciclo, ya que Volkswagen ya está comercializando al T-Cross (en variantes automáticas) con el mismo motor que lo hace en el Volkswagen Nivus, un 1.0 turbo de tres cilindros, con 116 cv y 200 Nm de torque. Y con esa excusa, hoy nos vamos a probar al SUV de la marca alemana. Vamos con el análisis del Volkswagen T-Cross 200 TSi Highline Automatic.


Diseño exterior

Empecemos el apartado exterior hablando de las medidas. El T-Cross es bastante compacto, mide 4.199mm de largo, 1.760mm de ancho y 1.601mm de alto. La distancia entre ejes es muy generosa, de 2.651mm.

El diseño en general está muy alineado a lo que vienen siendo los últimos lanzamientos de Volkswagen, como siempre, bastante a la moda pero bastante serio y sobrio. Muy compacto en su percepción, viene envejeciendo con coherencia y gracia. Añade a esta sobriedad, que es un SUV convencional, no como su hermano crossover Nivus.

El frontal es alto, con una parrilla de dimensiones generosas pero no grotescas. En esta variante Highline, equipa faros Full LED delanteros, con faros antiniebla, ahora halógenos. Todo de muy buen poder igualmente.

El lateral es bastante simplón, pero muy cuidado y sofisticado con líneas bastante firmes que no tienen muchas curvaturas, aunque destacan los pasarruedas cubiertos en plástico, bajo los que se encuentran unas llantas de 17″ sobre neumáticos 205/55 R17. Que cortito se lo ve a este T-Cross.

Por detrás, quizá el remate más agradable a mi gusto, con una banda negra como si fuesen lentes, que une las dos ópticas traseras, no está iluminada, aunque si tiene reflectores. Por suerte, notamos en el portón la sigla de «200 TSI» que alude al torque del pequeño turbo-alimentado.

Un diseño muy atractivo, bastante serio y que viene envejeciendo con mucha honra.
Highline equipa faros Full LED de buen poder, con luces diurnas también LED.
En el lateral se nota lo compacto que es, mide solo 4.2m. De todas formas, el interior es generoso.
Sector trasero muy moderno y muy emparentado con Nivus con esta falsa «light-bar».
Faros LED también dertrás, aunque los indicadores y la luz de reversa continúan siendo halógenos.

Diseño interior y comfort

Pasando a este ambiente, gran parte lo que es la parte frontal del interior, se encuentra recorrida de punta a punta, por este aplique plástico de color blanco, al igual que parte de los plásticos bajos, todo esto, es duro, no hay muchas superficies blandas, pero al menos son de buena calidad. Los acabados blancos se pueden observar en los tapizados de los asientos. Me agrada particularmente, estoy un poco cansado de los interiores tan negros de los productos modernos.

La situación frente al conductor es de una postura de manejo sinceramente muy buena, con una butaca cómoda y con reglaje en altura, que permite una regulación un poco alta incluso en su posición más baja pero que es agradable, y un volante también con doble regulación, que dicho sea de paso, en esta versión Highline, tiene levas para accionar el comando manual de la caja. Aporta a la buena postura de conducción, un reposabrazos central extensible y ajustable en altura, que es muy cómodo. Lo que sí, el volante y el producto en general, acarrean las viejas insignias de la marca, no las nuevas como Nivus (ver nota). Solo mejoraría a esta postura, que el espacio donde se apoya pierna (derecha del conductor e izquierda del acompañante) fuese un inyectado blando, para que no acalambre tanto al apoyar ahí.

En este caso, no voy a hacer un gran análisis del intstrumental, ya que no incorpora el AID (Advanced Info Display) totalmente digital, sino que incorpora un tablero más convencional que un tenedor, con dos cuadrantes de aguja, y una pantalla monocromática con la información de la computadora. Una pena que no esté el AID. Aunque debo admitir, la pantalla se aguanta la toma, ya que hasta muestra todo el sistema del Park Assist 3.0, que estaciona solo el T-Cross, y me encontré usándolo más de una vez, más allá de motivos lúdicos.

Más duele aún cuando del otro lado del río, encontramos el nuevo sistema VW Play,  el sistema se encuentra compuesto por una pantalla de 10″, con una definición realmente brillante, y un funcionamiento del UI propio, destacable por donde se lo mire. Probablemente el mejor sistema multimedia de generalistas hoy día. Además de ser un sistema que tiene una velocidad, definición y cantidad de funciones elogiable, tiene Apple CarPlay inalámbrico, y una calidad de sonido muy buena. Una pena que no podramos gestionar el volumen de ese sonido de una forma tan práctica como una perilla, hay que usar el comando táctil de la pantalla, o sino, desde el volante. Desde esta pantalla también podemos vislumbrar las funciones de la cámara de retroceso, que tiene una muy buena definición además de encontrarse asistida por sensores de estacionamiento traseros y delanteros. 

En las plazas traseras encontramos lo que es el gran argumento de compra de T-Cross frente a su hermano crossover, que es la destacable cantidad de espacio que se encuentra en esta zona para los pasajeros, realmente destacable y más aún, comparado al Nivus. El asiento es cómodo suficientemente para dos y tres posiblemente. El respaldo puede reclinarse para viajar más cómodos, además de tener dos salidas de USB y ventilación, mu’bien.

Detrás de las plazas traseras, encontramos un espacio de almacenamiento coherente, con una capacidad variable de entre 373 y 420 litros, dependiendo de qué tan vertical se coloque el respaldo trasero. Debajo de esto, un auxilio temporal, una pena.

Un interior de diseño muy moderno, con mucha presencia de plásticos blancos. A mi me agrada particularmente, basta de abusar del color negro, esto no es Tumblr.
Los plásticos bajos también blancos, y con detalles en los asientos. Asientos bastante cómodos, y postura elevada, classic SUV.
Un instrumental un poco anticuado, aunque de perfecta lectura, y con una pantalla que se resiste al paso del tiempo con fuerza.
Duele más cuando al lado tenemos uno de los mejores sistemas de info-entretenimiento regionales, el VW Play con pantalla de 10″.
El «as bajo la manga» de T-Cross, una habitabilidad trasera espectacular. Aunque para dos, porque en el medio, el falso-tunel, y un asiento más corto perjudican el trayecto.
Los que van atrás, más disfrutan del techo panorámico acristalado y corredizo, además de tener ventilaciones y respaldo reclinable.
Baúl con doble piso, la altura con que queda pegado al asiento trasero, es la segunda altura, un baúl que ofrece 373 litros con asientos en posición más reclinada, y 420 litros cuando los asientos están más verticales. Debajo hay una rueda de auxilio temporal, desgraciadamente.

Desempeño mecánico y comportamiento dinámico

Finalmente, en cuanto a la motorización, y a partir del lanzamiento de esta actualización, todas las variantes automáticas de T-Cross pasarán a ofrecer el impulsor que ya evaluamos en Nivus. Un tricilíndrico de tan solo 999cc de cilindrada, con sobrealimentación mediante turbocompresor e intercooler, lo que le da una potencia total de 116 cv y 200 Nm de torque máximo de 1.500 a 4.250 rpm.

Al igual que en su hermano, el desempeño de este pequeño impulsor TSI, es uno de sus fuertes. Un impulsor ya elogiado, con una entrega de torque contundente bien temprana, que se sostiene en el rango inicial y medio del tacómetro, sintiéndose suficientemente empoderado en todos los rangos de utilización cuerda. Muy bien también el trabajo de mitigación de vibraciones, ya que casi no hay tales.

Además, el buen relacionamiento con la caja automática de seis relaciones (que no es la misma que utilizaba la variante 1.6) le garantiza una suavidad muy buena en ciudad, y pasos de marcha suficientemente ágiles en ruta, a la hora de realizar sobrepasos. Por ejemplo, es así que el T-Cross logra la recuperación de 80 a 110 km/h en 7,01 segundos. Esta agilidad, claro, no es en detrimento de la eficiencia de combustible, ya que en nuestras pruebas, obtuvimos los siguientes consumos: En ruta, al tan eficiente tricilíndrico le logré sacar 5.5 l/100km, dado a que la sexta marcha es bastante larga, y a 100 km/h el impulsor gira a 1.800 vueltas por minuto.
En la ciudad fueron tan solo 7.2 l/100km, y en ciclo combinado, unos 6.1 l/100km. Todas tremendas cifras de consumo.

Si bien la caja es muy eficiente, y tienes pasos de marchas bastante ágiles, a veces tiene unas salidas un poco bruscas al romper la inercia, pero nada que no se pueda paliar con un pie derecho más delicado. Esto sucede más que nada cuando sale en primera marcha, que son raras veces, ya que tiende a salir en segunda.

A pesar de servirse de un esquema convencional con eje rígido trasero, la dinámica de T-Cross es bastante predecible, cómoda y con una gran filtración de las asperezas de la calzada. Las llantas de 17 no muestran un andar duro, sino que parece que tuviese llantas de menor diámetro. En la ruta se muestra muyseguro, va siempre con buen aplomo, el viento no la afecta, a no ser que sean vientos fuertes. El trabajo de la insonorización es excelente en todos los casos, transmitiendo sensaciones excelentes constantemente.

El 200 TSi que equipan tanto T-Cross como Nivus, se merecen un lugar en toda la gama de productos de VW, por su excelente rendimiento y buen tratamiento de vibraciones.
El pequeño 1.0 TSI tiene más torque que algunos 2.0 aspirados que conocemos, y se siente porque tiene siempre respuestas contundentes. Ah, y encima, lo entrega siempre temprano.
Buen desempeño de la dirección bajo estrés, aunque obviamente, todo está pensado para ser cómodo.
El T-Cross tiene una solidez estructural realmente notoria por su plataforma, lo que se transmite en un andar muy contundente.

Conclusión

La conclusión de T-Cross es un apartado un poco complicado, más aún, con la última adición al portfolio de la marca, el Nivus, que si bien no es un SUV como el T-Cross, por precios y demás, es comparable. Es imposible no compararlos aunque sea un poco, pero como ya conté arriba, T-Cross cuenta con un as bajo la manga. Esto es, las plazas traseras, donde el espacio aumenta considerablemente. En todos los demás aspectos, son muy similares. ¿Exterior? Es subjetivo, uno es más SUV, otro más crossover. ¿Mecánica y dinámica? Prácticamente idénticos, T-Cross tiene un poco más de despeje y tiene una postura de manejo y toque -de nuevo- más SUV.

T-Cross es un SUV ideal para familias, con enorme espacio trasero, una solidez destacable, y ahora, un impulsor realmente digno. Las versiones más accesibles son para mí más apetecibles que la Highline evaluada. Además, por esta dinámica de paquetes de opcionales, pueden optarse por precios menores y ajustar más el precio.

Incorporar el impulsor 200 TSI fue un gran, gran avance, pero si debo reconocer que es una incorporación un poco tardía (más vale tarde que nunca, igual). Además de esto, continúa sin asistencias a la conducción y con un precio elevado frente a competidores que ya ofrecen estas cosas (consideremos también que la Highline evaluada no es el más caro de los T-Cross, cuyo precio se extiende hasta los U$S 37.490). Don’t get me wrong, T-Cross siempre fue un gran producto, y ahora más, porque antes adolecía por el MSI que portaba, ahora el TSI hace maravillas con este lindo SUV. No le vamos a errar si decimos que cualquier familia promedio que compre un T-Cross TSI se va a llevar un buen producto y probablemente no va a tener una queja.

El asunto es que, y debo encargarme de resaltar siempre que, por la condición de bien económico del automóvil, siempre su valor está atado a un número equivalente en billetes, y si bien el T-Cross es un gran producto, sólido, ágil, de buenos consumos y gran espacio (que a mi me encanta, siendo honesto), es verdad que hay opciones más completas que ya ofrecen por ejemplo, asistencias a la conducción, a menor o mismo precio, y que la dejan en off-side en un mercado que viene pujando fuerte. Ojo, no es una guerra perdida cuando el producto está tan bien, solo faltarían unos ajustes en cuanto a ADAS y precios.


LO BUENOLO MALO
-Habitabilidad trasera.
-Comfort de marcha.
-Solidez general del conjunto.
-Prestaciones de la mecánica.
-Consumos reducidos.
-Mecánica imperceptible en cuanto a vibraciones y ruidos.
-Insonorización.
-Diseño exterior.
-Diseño interior.
-Medidas exteriores.
-Baúl correcto.
-Sistema multimedia VW Play
-Precio elevado.
-Sin asistencias a la conducción.
-No incorpora Advanced Info Display en Highline cuando en otros mercados ya lo ofrece en Comfortline.
-Auxilio temporal.

Precio y garantía

  • Volkswagen T-Cross 1.6 Trendline M/T – U$S 26.990
  • Volkswagen T-Cross TSI Trendline Automatic – U$S 28.990
  • Volkswagen T-Cross TSI Comfortline Automatic – U$S 30.990
  • Volkswagen T-Cross TSI Highline Automatic – U$S 34.990 (Unidad evaluada)
  • Por paquetes de opcionales:
  • Volkswagen T-Cross TSI Trendline Automatic | Panoramic – U$S 31.990
  • Volkswagen T-Cross TSI Comfortline Automatic | Panoramic – U$S 33.490
  • Volkswagen T-Cross TSI Comfortline Automatic | Premium – U$S 33.790
  • Volkswagen T-Cross TSI Comfortline Automatic | Premium Panoramic – U$S 36.290
  • Volkswagen T-Cross TSI Highline Automatic | + Innovation – U$S 37.440

Emiliano C.

Escritor y Director Principal de A Todo Torque Uruguay.

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