ATT Prueba | Opel Grandland X Elegance 165

Junto al regreso de la marca germana a nuestro país, Opel ya nos dejó llevarnos la primera unidad disponible de su producto más caro hasta ahora, el Opel Grandland X, que es el único que llega a nuestro país directo desde Alemania. Como ya saben, Opel pertenece ahora al gigante grupo automotriz Stellantis, pero luego de dejar de pertenecer a GM, era solo parte de PSA, por ende, comparte algunas que otra cosa con el Peugeot 3008, el otro SUV-C, pero francés. Vamos con el análisis.


Diseño exterior

La marca Opel no necesita introducción alguna para nosotros, porque tiene un pasado bien arraigado en nuestro país, y bien sabemos que es alemana. Si bien hoy día tiene influencia de franceses en cuanto a tecnologías y demás (por ser compañeros de grupo), este Grandland X proviene de Alemania, no solo físicamente, sino mentalmente.

El diseño general de este SUV es de una sobriedad destacable, hasta alguno quizá lo encuentren poco jugado y aburrido. Las líneas son fluídas, sofisticadas y con pocos cortes abruptos, pero no por eso deja de ser interesante. Además en la inclinación del diseño y en general, se ven los basamentos sobre los que se sitúa el mucho más disruptivo diseño del 3008. Las ópticas que equipa este Grandland X son Full LED, tanto en principales, diurnas, indicadores y antiniebla, todo de muy buen poder. Además, son direccionales, es decir, van con la curva que trazamos.

En el lateral es quizá donde más dinámico es, y para mi su sector más beneficiado, con variadas aristas que lo hacen ver más «deportivo». Destacan unas agradables llantas de diseño bi-tono sobre neumáticos 215/55 R18, que se encuentran debajo de esta trama de plásticos en el bajo del lateral, como estamos acostumbrados por nuestros recurrentes SUV’s. También comparte el recurso diseño con todos sus compañeros de gama, de trazar una «aleta» en el pilar C, detalle que le sienta muy bien, junto a la ilusión óptica de techo flotante.

En el sector posterior también sigue reinando la sobriedad, las ópticas son de diseño claro y muy agradable (que tanto en este sector como en el frontal, se repite el diseño lumínico a lo largo de la gama Opel). El portón es de dimensiones generosas, aunque con una ventana quizá por lo inclinada no tan funcional y que recorta un poco de visibilidad. De todas formas, su funcionamiento es eléctrico y con función de manos libres.

El frontal es quizá muy sobrio, pero se actualizará pronto con un facelift que incorporará el VIZOR, como lo hace su hermano menor, Crossland, o Mokka.
Un lateral muy dinámico, con llantas de 18″ y buen diseño, además de la «aleta» en el pilar C, formada con el techo flotante.
Cuanto más abandonamos el lateral, más se estabiliza el diseño. Si, el paragolpes tiene falsas salidas de escape. Not cool.
Faros Full LED con firma lumínica, con luces altas automáticas y faros direccionales.

Diseño interior

Si por la vista exterior ya podíamos darnos cuentas de que era un producto alemán, en el interior ya nos encontramos aplaudiendo un yodelling de Franzl Lang mientras comemos Kassler con Kartoffelbrei. Quizá la pasión por la funcionalidad por sobre el diseño estroboscópico de sus primos franceses es lo que reina.

Todo el interior se encuentra recubierto en inyectados blandos de excelente calidad, la insonorización es de las mejores que he sentido en productos de este tipo, y todos los botones, teclas o demás cosas que querramos usar, están a mano, siempre. ¡Deutschland!

Destacable del interior el color claro del recubierto, que aumenta la sensación de espacio, además del gigante techo panorámico de vidrio atenuado (no corredizo), que es muy agradable. La butaca del conductor tiene regulación AGR, lo que en criollo quiere decir que tiene regulación en variadas vías, con extensor de muslos, apoyo lumbar en dos vías y función basculante del asiento (eléctrica). La comodidad sobra para el conductor, y para el pasajero, también, aunque no goza de estos ítems. Aplausos para la posición de manejo de esta Grandland, reconocible y agradablemente alemana, con un nivel de flexibilidad envidiable. También tiene en los paneles de las puertas, iluminación ambiental en color blanco.

La parte tecnológica del interior es suficiente, con climatizador automático bi-zona, salidas de aire para las plazas traseras e iluminación ambiental en las puertas delanteras. En el frontal, frente al conductor vemos un tablero clasiquísimo de dos cuadrantes redondos y cuatro agujas en total, con una pantalla LCD muy funcional que da toda la información de la computadora.

En el centro, la pantalla multimedia de 9″, que tiene un funcionamiento suficiente pero mejorable, aunque al menos, soporta Apple CarPlay y Android Auto, garantizando solucionar un poco los problemas de funcionamiento. Aunque aún así, por ejemplo, requiere que sepamos el gesto de apretar con tres dedos para poder ir al menú del sistema propio, sino, no existe un comando para ello, curioso. La pantalla también permite gestionar los controles de la climatización, aunque es preferible usar los mandos físicos de excelente tacto y calidad que tiene.

En las plazas traseras se viaja de a dos personas cómodos, y pudiendo apreciar en su totalidad el ininterrumpido techo panorámico. El asiento trasero es comodísimo, con un mullido espectacular. Pero, el espacio para las piernas se beneficia porque los asientos delanteros tienen una curvatura en el respaldo para aumentar el lugar a los de atrás. De todas formas, podría tener más espacio considerando las dimensiones exteriores. En el centro ya se complica, por un asiento más levantado, pero no tiene tanto tunel de transmisión. El respaldo no es tan duro, porque curiosamente, no tiene un reposabrazos central.

Detrás de esto, encontramos un baúl de generosas dimensiones y piso de doble altura, suficiente para cualquier intención, declarando 514 litros y siendo un espacio realmente enorme. Es de apertura y cierre eléctrico, además de tener función de manos libres, pasando el pie por debajo. Si no fuesen suficientes 514 litros, puede rebatirse los asientos traseros 60:40 para aumentar significativamente el espacio. La costumbre no nos ayuda en esto, debajo del cubrebaúl de altura regulable, encontramos un auxilio temporal.

Diseño sobrio pero muy funcional.
Climatizador automático bi-zona, con mandos físicos, como debe ser.
Tapizados mix tela y cuero con un asiento muy cómodo, salidas de aire traseras, y un techo acristalado enorme, un gran lugar para habitar.
Más funcional y simple, no se consigue. Quizá demasiado simple. Computadora de abordo con mandos dentro del cluster, sin contar el que cambia la info, que está en las palancas de la columna.
Hay que ponerse a tono, en un producto que proviene de tal país Europeo.
No hay tal reposabrazos central en las plazas traseras, además, los recubrimientos de las puertas aquí ya no son blandos.
Backseat discrimination.
Baúl de doble regulación en altura, con espacio realmente de sobra. Además, tiene ganchos para sujeción de bolsas y demás.

Desempeño mecánico y comportamiento dinámico

El Opel Grandland X equipa un impulsor denominado EP6FDT, un tetracilíndrico de 1.598 cc de cilindrada, con inyección electrónica multipunto, turbocompresorintercooler, que eroga unos 165 cv de potencia a 6.000 rpm, y 240 Nm de torque presentes desde 1.400 rpm. La transmisión también es automática de seis relaciones. Según la marca, puede hacer un 0 a 100 km/h en 8,9 segundos, y una velocidad máxima de 206 km/h. El tanque de combustible tiene 53 litros en total.

El desempeño de la mecánica es realmente destacable, siendo uno de los pocos tetracilíndricos que quedan cuando todos parecen eliminar uno de los cilindros. Esto se traduce en un impulsor casi imperceptible, que acusa cero vibraciones, está perfectamente insonorizado, pero con buen sonido cuando se lo exige. Tiene un muy buen nivel de empuje desde abajo y que se extiende durante un buen rango, hasta el redline situado en 6.500 rpm. En las recuperaciones de velocidad en ruta, logró un 80 a 110 km/h en 5.23 segundos, muy buen tiempo, la caja es realmente ágil y la entrega de torque es siempre patente.

Combinado con la caja automática de seis relaciones, se desempeña de forma tranquila y progresiva, con cambios bastante largos durante las seis relaciones, para mejorar el consumo de combustible en ambientes ruteros, que no son un problema por lo lineal y temprana de la entrega del torque. Así es como a 110 km/h el impulsor gira a 2.000 rpm nada más, lo que garantiza que en ruta el Grandland 1.6 turbo consume 5.9 litros cada 100 km/h, mientras que en ciudad ya se pone un poquito más glotón, 7,9l/100km. El consumo mixto es de 7.4l/100km.

La puesta a punto de la dinámica del Grandland X es muy equilibrada, ya que aliado con este impulsor de buena eficiencia y rendimiento, se encuentra un esquema de suspensiones clásico de McPherson delantero y multi-link trasero.

Esto le garantiza un confort de marcha destacable en todas las situaciones, filtrando con facilidad asperezas y siendo muy comfortable en todo su rango de operación. Transmite sensación de control y seguridad en ruta, porque el andar se estabiliza y va con un aplomo excelente, inmutable la comodidad que transmite. Estaría bueno contar con Control de Crucero Adaptativo para este ambiente, una pena tener el radar anulado en el frontal.

La dirección es suficientemente directa y de un tacto firme a todas velocidades. En cuanto a las ruedas de 18″ con neumáticos 215/55, son la medida justa, filtran bastante las imperfecciones del camino, una pulgada más ya sería un poco doloroso. El desempeño dinámico logrado en este Grandland es simplemente aplaudible.

El Grandland X carece de modos de manejo, por ende, el funcionamiento de la caja es siempre igual.
La dirección del Grandland es suficientemente directa, y guarda un nivel de dureza constante que transmite total seguridad.

Conclusión

Como conclusión de este test, es hasta un poco gracioso observar desde un lado estereotípico, como el Opel Grandland X y (por decir uno y no el otro, el Citroën C5 Aircross)el Peugeot 3008 son dos productos interpretados por dos países distintos.

Por fuera, el 3008 es un diseño muy jugado y curioso, pero el Grandland X plantea un diseño bastante sobrio, con un frontal tímido, un lateral bastante dinámico y bien diseñado, y un sector trasero cuidado pero también, reservado.

Por dentro, más alemán que Bastian Schweinstiger, y más aún si lo comparamos con su gemelo francés. Sobra la ergonomía, todo es funcional y tiene su cometido. La pantalla multimedia tiene una respuesta mejorable. Todo está en el lugar que está por una razón específica. Lugar hay para cuatro, no es el más espacioso, pero el baúl es realmente enorme. Se disfruta enormemente el techo entero acristalado.

El motor que equipa es una linda balada de cuatro instrumentos, cuando todas las bandas dejan un músico de lado, por ende, no vibra absolutamente nada. La entrega de torque es siempre temprana y es constantemente dócil y ágil. La caja tiene relaciones larguísimas, lo cual paga con un comfort de ruta excepcional, y una entrega muy lineal de potencia. La dinámica es totalmente cómoda, a pesar de tener llantas de 18″, filtra todas las asperezas, sobra la robustez y la tranquilidad a bordo.

Por los U$S 51.990 que pide Opel por este Grandland X, podríamos reclamarle que tenga más ADAS, porque si bien tiene Sistema de Alerta de Abandono de Carril (aunque bastante rústico y de funcionamiento inestable) y Sistema de Alerta de Punto Ciego, no tiene por ejemplo, Frenado Autónomo de Emergencia y Control de Crucero Adaptativo. De todas formas, y considerando que estos faltantes estarían previstos de solucionarse cuando se renueve en nuestro país, el Opel Grandland X es un producto muy refinado, que le puede hacer frente a algunos premium, con un nivel de solidez y comodidad realmente alto.


LO BUENOLO MALO
-Diseño exterior
-Funcionalidad interior.
-Equipamiento de comfort.
-Equipamiento de seguridad pasiva.
-Desempeño dinámico.
-Comfort de marcha constante.
-Prestaciones de la mecánica.
-Consumos contenidos.
-Calidad de materiales y armado interior.
-Tamaño del baúl.
-Solidez general.
-Habitabilidad para 5.
-Falta de Frenado Autónomo de Emergencia y Control de Crucero Adaptativo
-Auxilio temporal.
-Pantalla multimedia mejorable.

Precio y garantía

  • Opel Grandland X Elegance 165 6 A/T – U$S 51.990
  • Garantía de 3 años o 100.000km.
  • Auto Germany (con el respaldo de SADAR). Avda Italia 5775. www.opel.com.uy

Equipamiento


Emiliano C.

Escritor y Director Principal de A Todo Torque Uruguay.

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