Una chispa alegre | Probamos al Suzuki Swift Hybrid GL

Más allá de cualquier pensamiento o inclinación política en relación a la función y la utilidad real de los mercados y la competencia, podemos estar todos de acuerdo que son entes con capacidades “normalizantes”. Con esto nos referimos a que, ciertas firmas con quizá más alcance que otras, generan una especie de influencia que puede tener dos resultados: a) se vuelve una tendencia generalizada, o b) es un error garrafal que (con suerte) termina en nada y se olvida, o en el peor de los casos, un escándalo mediático.

Probamos al Suzuki Swift Hybrid, uno de los pocos compactos alegres que quedan. Y disparó esta reflexión.

Actualmente en el mercado automotor existen varias tendencias, una de ellas, por ejemplo es la SUV-ización del mundo, con el caso de BMW y el X6, que inició la fiebre por los SUV-Coupé, pero eso es fuego para otra fogata. La tendencia que me interesa ahora, es hablar de la deportivización y la agresividad generalizada de los diseños y las apariencias de los productos.

Desde que tengo uso de razón (y quizá por ello) soy un fanático empedernido de la primera generación de los Renault Twingo. Ignoremos los otros avances que trajo consigo, y pongamos foco en el diseño, al igual que con el Swift que evaluamos.

Renault Twingo en versión especial Benetton, tan late 90’s que duele.

Hoy día, casi todas los firmas tienen una necesidad de impregnarle hasta a un city-car, una imagen agresiva, casi de auto-bully que te golpea en el recreo y te roba la merienda. Angulos cerrados, líneas filosas, laterales marcadísimos y ópticas como ojos enojados, agresivos. La gracia de todo esto, es venderlo como un deportivo y tal.

El Suzuki Swift Hybrid que estuvimos evaluando es un producto que comparte esta filosofía de diseño, busca ser completamente agradable y con una propuesta distinta, que se aleja de lo que son aspiraciones deportivas, para centrarse en un diseño amigable y divertido.

Para citar ejemplos, pensemos en los Ford Ka de primera generación, el icónico Mazda Miata (y más si lo comparamos con su evolución actual) o la cumbre, la versión especial del Polo Harlekin. Si quieren perder la cabeza, pueden revisar la evolución de la Toyota Sienna, prestando particular atención a la última generación, que incorpora el diseño más agresivo de una mini-van, y a la vez una mecánica híbrida. De nuevo, deportivización, no deportividad.

Estuvimos evaluando al pequeño segmento B, con un Rush Yellow Metallic en carrocería y Premium Silver Metallic en techo y espejos, que lo hacen destacar en un mar de autos en escala de grises. El pequeño amarillo-dorado, equipa un sistema de propulsión con hibridaje moderado (explicaremos su funcionamiento en la nota completa) que utiliza un motor 1.2 de 90cv y 120 Nm, más un motor eléctrico (ISG) que lo asiste al momento de romper inercias y se carga con la regeneración de frenadas. Esto lo convierte en el híbrido (aunque moderado) más accesible del mercado, prometiendo una relación precio-producto excelente, que, spoiler, la cumple.

Lo que me interesó para este pequeño análisis, es que el Swift, por colores, tamaño y diseño, es un auto que transmite buen humor, y no tiene ninguna pizca de agresividad en su diseño, aunque en su dinámica y demás, tiene más de este atributo que algunos otros que se muestran como «deportivizados», pero no lo son. El mundo ya es un lugar bastante agresivo y monótono, dejémonos de autos grises, blancos y negros con diseños amargados, y seamos coloridos y alegres, al igual que este Swift.

La nota completa sobre el Suzuki Swift Hybrid, se publicará en unos días, nada más.

Emiliano C.

Escritor y Director Principal de A Todo Torque Uruguay.

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